Por: Diego Lafuente García
Somos un país de modas. Sólo eso puede explicar que gente como Chiquito de la Calzada o el Neng de Castefa hayan tenido el éxito que han tenido a este lado de los Pirineos. Y eso no es intrínsecamente malo: ambos dos personajes han sido ciertamente divertidos, han aumentado considerablemente el volumen y la riqueza de nuestro vocabulario, y el primero de ellos (Chiquito) aún me sirve para identificar a compañeros míos de estudios que se fueron a trabajar al extranjero nada más acabar la carrera y no han vuelto mucho por aquí desde entonces: cuando vuelven y quedamos a cenar, son los únicos que exclaman “cooomooorrrl!!!” cuando no entienden algo que se les pregunta (para a renglón seguido interesarse por si Chiquito sigue teniendo un programa en la tele).
Lo malo es cuando las modas se llevan a un campo más importante que el de los “late-nights”. Allá por los 80, una mente ministerial privilegiada se dio cuenta de que España estaba a la cola de los países civilizados en lo que a publicaciones científicas se refiere. Y decidió incluir éste indicador como parte de la evaluación de la excelencia de un investigador. Y la medida en sí no es mala ni perversa, simplemente pretendía ser un medio para aumentar el nivel de la investigación y los conocimientos científicos del país. Pero mucho me temo que nosotros nos hemos encargado de convertirlo en un fin.
Me explico: entre todos los folletos que me he encontrado en mi mesa tras regresar de vacaciones (la mayoría sobre diferentes foros de nanotecnología en ciudades de las que nunca he oído hablar), había un pequeño informe emitido por el Observatorio Español de la Innovación y del Conocimiento (que responde al cuasi-místico nombre de ICONO) y titulado “Indicadores del Sistema Español de Ciencia y Tecnología”. Son 113 páginas de gráficos y tablas que la verdad, están muy bien, y por las que quiero felicitar públicamente tanto a ICONO como a FECYT. Imagino que fue el azar el que me llevó a la página 67, porque yo nunca suelo llegar tan lejos cuando me leo este tipo de informes desde el principio. En esa página hay una tabla que se titula “Producción Científica Española 1996-2007” en la que básicamente se muestran las cifras de publicaciones de científicos españoles (o científicos que trabajan en instituciones españolas, que también podría ser). Y la verdad es que se observan datos ciertamente reveladores:
- El primero: el número de publicaciones ha crecido de 22.606 en 1996 a 45.784 en 2007. Vamos que en 11 años se ha doblado. Podría parecer un éxito total y una “misión cumplida”, y yo estaba a punto de no leerme el resto de la tabla, pero…
- …el número de publicaciones citadas (es decir, que alguien que no eres tú se ha leído el artículo, le ha parecido útil y lo ha citado en otra publicación) ha descendido de 18.673 en 1996 a 9.124 en 2007, es decir, ha bajado a la mitad en los mismos 11 años!!! Pero eso no es todo…
- …el número de autocitas (es decir, yo mismo que me cito a mí mismo en otro artículo mío) ha descendido de 85.987 en 1996 (año en el que, debido a la carencia de abuelas nos autocitábamos una media de 4 veces en cada artículo) a 6.478 en 2007 (una nueva generación de investigadores con abuelas más longevas).
- El número total de citas (citas, auto-citas y citas a ciegas) ha descendido desde las 312.957 del 96 hasta las 18.361 del 2007. Una auténtica barbaridad, vaya.
Es decir, que nos hemos tomado bastante en serio lo de publicar (y por eso algunos presumen de que “la producción científica española se ha multiplicado por 9 en los últimos años”), pero cada vez nos leen menos, y si nos leen, no nos consideran lo suficientemente relevantes como para citarnos. De hecho ni nosotros mismos nos consideramos lo suficientemente relevantes como para citarnos. Hemos convertido el hecho de publicar en un fin en sí mismo, y el objetivo es publicar mucho y en muchos sitios sin prestar tanta atención a la calidad de lo que publicamos.
A lo mejor conviene plantearse seriamente para qué sirve esto de publicar. Rebobinemos la cinta de la Historia dos o tres siglos atrás. Entonces había muchos menos científicos e investigadores que ahora. La mayoría de ellos, unos privilegiados que podían dedicar su vida a la Ciencia aunque muchos acabasen sus vidas ciertamente atormentados por sus propias inquietudes y demonios personales. Eran pocos y a menudo estaban demasiado distribuidos por la geografía mundial: Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, Rusia… Muchos de estos científicos estaban investigando sobre los mismos temas y apenas conocían los resultados y logros de los otros. Podría haber un geólogo en Londres investigando sobre la edad de La Tierra utilizando los estratos de sedimentos de las diferentes capas de hielo de Groenlandia y un colega suyo en California haciendo lo mismo, pero calculando las cantidades restantes de cierto isótopo radiactivo en rocas muy antiguas de Wyoming. La única forma que tenían esos dos científicos de comunicarse era incorporándose a la Sociedad Geológica de su país y publicando artículos en la revista de la Sociedad para que lo leyera su colega al otro lado del Atlántico. Gracias a eso y a los congresos científicos que estas Sociedades organizaban muy de cuando en cuando, los científicos eran capaces de ponerse en contacto, compartir sus resultados y hacer que la ciencia progresase más rápido. Ése era, y sigue siendo el principal objetivo de publicar. Compartir para crecer más rápido. No perdamos nunca este foco. Engordar el CV es un efecto colateral de publicar, pero no debería ser una finalidad en sí misma.
Hace ya un par de años que se empiezan a oír campanas desde el Ministerio de lo atrasada que está España en número de patentes y de lo importante que es patentar para proteger el capital intelectual generado en España y poder explotarlo. Y yo me temo lo peor y me echo a temblar: el objetivo de patentar es proteger tu capital intelectual con el objetivo de poder explotarlo (i.e. producirlo y venderlo). Pero si nos limitamos a contar el número de patentes para valorar el trabajo de un investigador, mucho me temo que no habremos progresado nada. Porque os cuento cómo funciona esto de patentar: a mí, inventor se me ocurre una idea genial un día tras levantarme de una siesta de tres horas (por ejemplo, una fregona de cinco mochos); cojo un papel, describo mi penta-fregona en los términos adecuados y se lo mando a la Oficina de Patentes apropiada. El funcionario de turno deja de leer el Marca, analiza mi solicitud y comprueba que efectivamente a nadie se le ha ocurrido antes registrar mi genialidad. Patente concedida. Mini-punto para mí y un bonito ornamento para mi CV investigador. Pero o mucho cambian las cosas en esta civilización, o mucho me temo que me va a ser imposible comercializar mi penta-fregona. Sencillamente porque no hay nadie dispuesto a pagar por ella. La patente te asegura que tu idea o diseño es único y que no existen conflictos con otras patentes o diseños ya registrados. Pero no te asegura que tu invento sea útil y mucho menos que haya alguien en el universo conocido dispuesto a pagar por ello. Es decir, que al igual que las publicaciones, las patentes son un medio (proteger) para conseguir un fin (comercializar) y no un fin en sí mismo. Pero si no aprendemos de nuestra experiencia con las publicaciones, y utilizamos de nuevo la cantidad (y no la calidad) como indicador, acabaremos patentando al igual que publicamos: mucho, seguramente bonito y a doble espacio, pero no demasiado útil. Con un agravante: publicar era y sigue siendo gratis, pero patentar (especialmente si luego no explotas lo que has pantentado) puede salir muy caro.
verdades como puños…
fallos del sistema…
falta de reciclaje o renovación (generacional)…
intereses implícitos…
comodidad y relajación (cero motivación o riesgo)…
la cuestión es que los resultados estan ahi… asi que no podemos intentar ser lo que no somos… y que es lo que somos?? españolitos…
simplemente con repasar la historia basta para reconocer de que estamos hechos: de plastilina y sangre de horchata!!
quizás pasar a la nueva oleada de investigadores, la del nen no sea tan malo. Siempre se ha dicho que si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Y si añadimos que seguimos con el mismo coche y motor, aunque tuneado por fuera… dificilmente lleguemos a la altura de los que se mueven por ahi (todavia vamos a gasolina normal, y otros ya son híbridos).
Sólo comentar que, publicar en si mismo es gratis, pero asistir a N congresos/reuniones/citas con sus respectivos viajes, noches de hotel y manutenciones no lo es.
Es más, me atrevería a decir que muchas de esas publicaciones se hacen únicamente para poder asistir a esos lugares, “by-the-face”.
Totalmente de acuerdo con el artículo.
Bastante divertido el tono en que está escrito pero hay un error fundamental en la interpretación de las citas! Permítanme que lo explique: Para que un artículo científico acumule citas es necesario que transcurran unos cuantos años ya que, obviamente, tiene que transcurrir tiempo antes de que el artículo sea leído y eventualmente los resultados sirvan para que otros investigadores los usen, mejoren, etc. y lo citen en sus artículos que posteriormente publican. Por este motivo, los 42.839 artículos publicados en el 1997 (ver página 67 del informe) han recibido “solamente” 18.361 citas desde su publicación, hace dos o menos años, hasta hoy (septiembre de 2009). Sin embargo los 21.754 artículos de 1996 han recibido desde entonces (han transcurrido 12 años!) 312.957 citas. Muchas más debido a que han transcurrido muchísimos más años. Por lo tanto es perfectamente normal y nada tiene que ver con la conclusión del Sr. Lafuente de que la calidad ha emporado. Al contrario, según la Web of Science (ISI Thomson) España ocupa ahora el lugar 12 del mundo en calidad de sus publicaciones (número de citas recibidas) mientras que hace 10 años estábamos mucho peor. En resúmen, recomindo al Sr. Lafuente que antes de llegar a conclusiones precipitadas se asegure de que interpreta como es debido los datos que aparecen en las tablas.
Atentamente
Prof. Ramon López de Mántaras
Hola Ramón,
Efectivamente tienes razón en lo dices, y un artículo necesita que pase el tiempo para ser citado, pero aún así no creo que mis conclusiones sean erróneas, sino quizás algo exageradas (el propio tono del mail incita un poco a la exageración). Los artículos publicados han ido creciendo siempre, y a un ritmo más o menos constante desde 1996, y sin embargo, las publicaciones citadas (por otros) se han mantenido constantes (o con un crecimiento mucho más moderado) a lo largo del mismo período, a pesar del “efecto tiempo” que mencionas (cuanto más tiempo pase desde que se publique un artículo, más citas recibe). A ese “efecto tiempo” que sin duda tiene importancia, yo quería añadir el “efecto sustitución”, es decir, que en determinadas disciplinas, con el paso del tiempo los artículos se vuelven obsoletos y hay otros que pasan a ocupar su lugar como referencias de la disciplina. Mencionas que los 18.673 artículos de 1996 hay recibido 312.957 citas en estos últimos 10 años. Se te olvida mencionar que de esas 312.957 citas, 85.987 eran auto-citas (es decir, yo, que me menciono a mí mismo). Si el objetivo de publicar es compartir con otros y cooperar, un alto número de autocitas para mí quiere decir que yo mismo he continuado con mi propio trabajo, y sin embargo si hubiese un gran número de citas de otros querría decir que alguien que no soy ha continuado con mi trabajo, y por lo tanto que la publicación ha cumplido su objetivo. Nosotros tenemos demasiadas auto-citas.
En cualquier caso, y reiterando que tu comentario es razonable, yo me reafirmo en las conclusiones del artículo: creo que muchos investigadores de este país tienen mucha presión por publicar y eso les empuja a tener la publicación como un fin en sí mismo, y no como un medio para compartir conocimientos y avanzar más deprisa. Lo mismo con los congresos (alguien lo ha mencionado en los comentarios): están perdiendo su espíritu de cooperación, y muchas veces se convierten en una serie de monólogos inconexos, en lugar de un lugar de exposición, discusión y diálogo. Y lo que me temo es que pase lo mismo con las patentes.
Sigo creyendo que los indicadores de cantidad (número de artículos, número de patentes) NO SIRVEN para fomentar la investigación de calidad, y en el caso de las patentes, la investigación aplicada. Yo usaría, por ejemplo el indicador “ingresos por patentes”, o el indicador “número de patentes siendo explotadas por una empresa” mucho antes que el de “número de patentes registradas”.
Y en cualquier caso, generalizar es malo, y seguro que hay grupos de investigación en el CSIC y en las Universidades Españolas que publican SÓLO cuando tienen algo relevante que aportar y que patentan SÓLO cuando tienen un resultado que comercializar… Pero mucho me temo que son la excepción y no la regla.
Espero que el tiempo no me dé la razón (con lo de las patentes).
Saludos,
Diego.
Solo a modo de aclaración, creo que en el post anterior hay un pequeño fallo:
[...] Por ese motivo, los 42.839 artículos publicados en el =2007= (no 1997) [...]
cierto…los 42.839 artículos son del 2007 y no de 1997 (gracias a “Talibán semántico” por avisar!).
Aprovecho para añadir que dado que en el 2007 se han publicado aproximadamente el doble de artículos que en 1996, apuesto a que dentro de 10 años (es decir cuando hayan transcurrido unos 12 años desde su publicación) el número de citas recibidas por estos 42.839 artículos del 2007 será como mínimo de 625.000 (es decir aproximadamente el doble de las 312.957 citas recibidas durante 12 años por los 21.754 artículos publicados en 1996).
Me gusto su artículo y es una manera de empezar un debate productivo y que nos permita esclarecer las opciones que se nos presentan en la era digital y de la super carretera de la información. Usted expresa que hace años publicar era MUY IMPORTANTE porque de esta forma el conocimiento se daba a conocer entre los científicos y éstos compartian sus investigaciones para acrecentar, como lo dice Kuhn, el núcleo fundamental del conocimiento de tal o cual ciencia. Muy bien.
Esto ya no aplica en la actualidad. Ahora que se produce tanta información y a una velocidad tan vertiginosa, lo MUY IMPORTANTE es seleccionar la información que a juicio del que investiga le es útil y valiosa, contrastarla lo máximo posible y después discernir, aprobar, asentir y reflexionar en voz alta de lo que se ha leído y de lo que forma parte del verdadero conocimiento. Por eso un clásico es un clásico y lo demás, como escribe Ramón López, hay que dejarlo madurar, para que se transforme en parte fundamental del núcleo del conocimiento universal y pase a ser una cita obligada de los futuros investigadores.
Saludos
Totalmente de acuerdo, Ulises. Los tiempos han cambiado y la forma de compartir conocimiento también debería cambiar. Las publicaciones y los congresos “tradicionales”, que todavía son de utilidad para la Comunidad Científica, deberían ir dejando espacio a otras formas de comunicación más rápidas, eficientes y a veces baratas, y por lo tanto, si “premiamos” el publicar, deberíamos premiar también otras formas de colaboración con la Comunidad Científica (participación en foros, etc…). Ocurre lo mismo en otras disciplinas del ámbito industrial, como por ejemplo las Ferias Comerciales, una “tradición” que proviene de las Ferias del Ganado de la Edad Media, y que antes era posiblemente la mejor forma de llegar a tus clientes. Ahora, pues sigue habiendo Ferias muy potentes y muy útiles, pero también hay una infinidad de nuevos métodos para llegar a tus clientes sin necesidad de acudir a una Feria.
En fin, que creo que todos compartimos la necesidad de compartir información y resultados de la Comunidad Científica. Y hay que valorar a los científicos que crean nuevo conocimiento y lo ponen a disposición de otros para que lo continúen. Mi crítica sigue yendo no hacia la Comunidad Científica, sino hacia los que fijan los baremos e indicadores para medir la excelencia de esta Comunidad Científica.
No es por echarnos florecitas, pero en eso estamos, Diego: http://www.iiia.csic.es/udt/es/project/liquid-publications-scientific-publications-meet-web-2
Saludos.
Efectivamente, David, como he dicho antes siempre hay excepciones y gente que se adelanta a los acontecimientos…
Un abrazo!!
Diego.
estupenda entrada, Diego
incentivar las publicaciones cientificas (tambien conocido como Publish or Perish) mediante los baremos que permiten el acceso o promocion de las plazas en la Universidad (donde se realiza el 60-70% de la investigacion en España, segun las fuentes) ha permitido situar a España a la cabeza de los países en número de publicaciones. Esta ha sido sin duda un gran logro de la Ley de la Ciencia. Pero también a la cabeza de lo que yo llamo “ruido científico” y que surge, cual contaminacion academica, de la necesidad de publicar a todo costa.
aun peor es lo que ocurre con las patentes, que no tienen sentido sino es para utilizar la tecnologia que se protege. Pero que en España, donde les sale muy barato a las universidades solicitar patentes nacionales, tenemos una coleccion de patentes inutiles que añaden “ruido científico” y contribuyen a hacer mas dificil estar al dia de los avances en cualquier rama de la ciencia, por el exceso de informacion inutil.
estoy convencido que si se ponen los incentivos adecuados y se premian indices como transferencia de investigaciones al sector productivo y creacion de puestos de trabajo o de valor en empresas de base tecnologica, los profesores e investigadores universitarios que funcionan/mos por incentivos (como todo hijo de vecino) contribuiremos de forma mas eficiente a mejorar la calidad de vida (y el sistema productivo) de nuestro pais … y no solo a generar ruido.
La Nueva Ley de la Ciencia y la Tecnologia tiene la oportunidad (y obligacion) de favorecer la innovacion y no solo el numero de publicaciones en nuestro pais. Espero que con la que nos esta cayendo, el Ministerio de Innovacion se crea lo que predica y implemente las buenas practicas que todos conocemos y que aun no hemos sido capaces de poner en marcha.
Apreciado Diego,
Veamos lo que dices de las autocita:
El Observatorio Español de la Innovación y del Conocimiento ha sacado la tabla de la siguiente
web: http://www.scimagojr.com
Si vas a esta web verás que los 5 paises con más citas (y líderes en ciencia y tecnología) del mundo tienen los siguientes porcentajes de autocitas:
EEUU 48% (30.614.841 autocitas sobre total de 63.717.842 itas)
Reino Unido 25.4% (3.809.684 sobre 14.986.515)
Alemania 27.7% (3.495.937 sobre 12.591.258)
Japón 32.2% (3.392.415 sobre 10.515.255)
Francia 24.4% (2.129.269 sobre 8.724.606)
y España (en la 10ª posición en número total de citas)
tiene un porcentaje de autocitas del 26.9% (1.008.645 autocitas sobre un total de 3.740.124 citas).
Por lo tanto, no es cierto lo que afirmas de que “nosotros tenemos demasiadas autocitas” ya que nos auto-citamos menos que EEUU, Japón y Alemania y no somos muy distintos de UK y Francia.
En tu comentario transmites la idea que hemos empeorado en calidad (no en cantidad) pero lamento tener que decirte que tu conclusión no es válida ya que los datos (siempre tan obstinados!) tanto de citas totales como de porcentaje de auto-citas no te dan la razón.
Dicho esto, si que es cierto que la presión que ejerce el sistema para publicar provoca que en demasiadas ocasiones prestemos demasiada atención a la cantidad y eso provoca lo que en inglés llaman “salami publications” es decir que cuando un investigador ha logrado un resultado interesante en lugar de publicarlo en un exhaustivo artículo en una buena revista a menudo lo parte en lo que se llaman “minimal publications units” y publica dos o tres artículos. Es decir que el mismo resultado da lugar a una o varias “salami publications” en congresos seguido, cuando el resultado es realmente bueno, de una publicación extensa en una buena revista. Pero aparte de eso no creo que se pueda afirmar que en general los científicos consideremos las publicaciones como un fin en sí mismas ya que la mayoría enviamos a publicar solamente lo que ha producido resultados interesantes que queremos dar a conocer anuestros colegas de todo el mundo y esperamos con ansiedad que tenga impacto, es decir que otros lo lean y lo citen. Créeme que hay pocaa cosas mas placenteras para un científico que ver su trabajo citado.
En cuanto a las patentes, estoy absolutamente de acuerdo contigo que deberáimos usar “ingresos por patentes”, o “número de patentes explotadas por una empresa” y no el “número de patentes registradas”.
Cordialmente
Ramon
Gracias de nuevo Ramón por tus comentarios y apuntes que, como he dicho en el comentario anterior, me parecen acertados. El objetivo del artículo era sobre todo poner sobre la mesa las “posibles deficiencias” ya no sólo del sistema público de investigación español (que es el responsable de la mayor parte de las publicaciones españolas), sino sobre todo de la Ley de la Ciencia del 86, que es la que fijó en su día los baremos para medir los méritos académicos. El tono del artículo es irónico y provocador, justo para alentar ese debate. Lo único que lamento (y por eso se agradecen, y mucho, tus acertados comentarios) es que mis comentarios no estén tan apoyados en datos tan objetivos como yo creía.
Pero no sólo de datos vive el hombre (aunque son los datos objetivos los que soportan los mejores argumentos), pero por una parte yo también he sido investigador del sistema público (2 años en la Politécnica de Madrid), tengo un padre catedrático de Geometría y Topología de Facultad de Matemáticas de la Complutense (http://www.mat.ucm.es/~jlafuent/) y una tía que es investigadora del CSIC en el Instituto de Estructura de la Materia aquí en Madrid (http://investigacion.universia.net/new/verFichaINV.do?idINV=226473), además de algún que otro compañero de estudios y otros amigos que han optado por la carrera docente e investigadora en algún organismo público de investigación. Con todos ellos he compartido y comparto animadas charlas sobre los defectos (y también las virtudes) del sistema público de investigación que tenemos. Las cenas de Navidad en mi familia son de lo más animadas: creo que este año vamos a invitar a la Ministra Garmendia para que corte el pavo. El caso es que el tema de las publicaciones (o de cómo se miden, o de la presión de publicar) siempre está en esas conversaciones, y normalmente en el apartado de defectos. Y mucho más ahora que está a punto de salir una nueva Ley de la Ciencia, que si se hace mal puede suponer una lacra muy importante para este sistema público. Y seguramente el debate se reduzca a tener claro PARA QUÉ debe servir el Sistema Público de Investigación y qué papel queremos que tenga en el futuro. Si queremos que sea una fuente inagotable de ciencia básica, deberíamos preguntarnos si tenemos en este país los suficientes mecanismos para luego convertir parte de esa ciencia básica en investigación aplicada y tecnología. Y si queremos que sea otra cosa, deberíamos diseñar la nueva Ley de la Ciencia para que sirva este propósito.
Tengo un muy buen amigo mío, Químico de profesión y de vocación, que es por un lado profesor en una universidad pública española y por otro lado empresario de éxito (a partir de un resultado de investigación) en EEUU. Incluso a lo mejor hasta ha dejado algún comentario por aquí. Y él siempre me dice que nunca llegará a ser catedrático porque no publica lo suficiente. Y no es porque no investigue, sino porque tiene el umbral de lo que él considera interesante y digno de un artículo más alto que la media, y porque muchos de sus descubrimientos los patenta. Creo que algo falla.
Así que yo creo que lo de la “presión por publicar” existe en el Sistema Público Español, aunque las cifras que haya usado yo no sean las más adecuadas y aunque pueda haber honrosas excepciones (el IIIA podría ser una, por qué no).
La verdad es que yo creo que el debate es muy interesante, y de hecho no sería mala idea organizar una mesa redonda sobre el tema. Ni que decir tiene que serás el primer invitado a participar en ella.
Un saludo,
Diego.
Apreciado Diego,
Olvidé preguntarte de que fuente sacas los datos para la siguiente afirmación:
“Los artículos publicados han ido creciendo siempre, y a un ritmo más o menos constante desde 1996, y sin embargo, las publicaciones citadas (por otros) se han mantenido constantes (o con un crecimiento mucho más moderado) a lo largo del mismo período”
Lo pregunto porque según datos de ISI-Thomson el número de citas a publicaciones españolas ha crecido espectacularmente en los últimos 10 años. El servicio de documentación del CSIC tiene estudios proporcionados por ISI-Thomson que así lo demuestran.
Cordialmente
Ramon
He de reconocer que yo también interpreté de manera incorrecta los datos que aparecen en la Tabla de la que Diego habla en su “post”. Reconozco que un poco de reflexión es necesaria para, cuando menos, contrarrestar la tendencia a la autoflagelación que algunos atribuyen a nuestra cultura pero que no esgrimo ahora como excusa (tópico que por otro lado no comparto).
Reconocido ello y tras agradecer al Prof. Ramón López su aclaración (inteligencia NO artificial en este caso) me gustaría aportar algo al debate“colateral”. Desde mi punto de vista inexperto la formulación de nuestras políticas científicas y tecnológicas (que creo que es a lo que en realidad dirige Diego sus críticas) debe sustentarse en cuatro pilares: correcta definición de objetivos (serio diagnóstico de los problemas a corregir o de los retos a superar), correcta alineación de los incentivos con los objetivos definidos, competencia abierta en igualdad de condiciones y oportunidades e imparcial y rigurosa evaluación de los resultados (en la justa proporción entre cantidad y calidad). Posiblemente estos pilares fueron perfectamente definidos en el pasado configurando unas políticas científicas muy eficientes que han permitido construir un sistema científico (medido por la cantidad y calidad de su producción científica) mucho mejor que el que nos correspondería si nos atenemos a la competitividad de nuestra economía. Creo sinceramente que el carácter abierto de la ciencia ha ayudado a que los pilares anteriores fuesen suficientemente bien planteados (sobre todo porque la competencia y la evaluación en la materia es internacional). Sin embargo desde mi punto de vista se cometieron dos errores fundamentales. Por un lado se evitó incentivar la protección de los resultados de las investigaciones (según tengo entendido por ser incompatible con la publicación en algunas revistas de alto impacto) con lo que muchas patentes extranjeras se nutrieron de resultados del sistema científico español sin que éste se beneficiara de ello. Por otro lado se diseñaron políticas exclusivamente científicas y NO tecnológicas con lo que nuestra competitividad no se vio beneficiada por el avance de nuestras capacidades científicas. Las políticas tecnológicas, algunas, las han desarrollado recientemente, pocas, Comunidades Autónomas, pero el resultado, al no responder a un planteamiento mucho más amplio y coordinado (opino que la competencia es tanto más eficaz cuanto mayor es el número de competidores) no ha dado excesivos frutos. Finalmente considero que nos hemos pasado de frenada. La corrección de las políticas científicas para hacerlas, también, tecnológicas incorporando incentivos, abriendo la competencia en igualdad de condiciones a otras organizaciones situadas fuera del sector público e incorporando criterios de aplicabilidad y potencial rentabilidad en las evaluaciones de resultados se debería haber producido hace mucho tiempo. Es posible que no hubiésemos conseguido alcanzar la 12 posición que nos indica el Prof. Ramón López pero sin duda nuestra economía sería más competitiva. ¿Es tarde? No lo sé pero sin duda será mucho más difícil cuanto más retrasemos el cambio.
Quiero añadir al comentario de Iñigo que si las empresas españolas no se han beneficiado (ni se benefician) suficientemente de los avances científicos publicados por investigadores españoles no creo que sea solamente por culpa de la carencia de una política tecnológica sino mas bien por la falta de interés en innovar por parte de bastantes (demasiadas) empresas españolas. De hecho España es uno de los paises donde hay un mejor tratamiento fiscal a las empresas que innovan y tambien es uno de los paises europeos donde mas instrumentos hay para conseguir la financiación de proyectos empresariales de I+D. Tenemos ya una larga experiencia intentando transferir resultados de mi instituto (el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC) a empresas españolas pero desafortunadamente he visto poco interés en muchas de ellas (incluso algunas grandes empresas, y no solamente PYMES) para realmente innovar. Eso sí, tienen mucho interés en recibir la correspondiente financiación/subvención pero a la hora de dedicar recursos humanos para llevar a cabo el proyecto es cuando aparecen los problemas ya que estas empresas priorizan otras actividades (mas “urgentes” o mas “importantes” sobre todo, claro, a corto plazo) para los ingenieros que deberían trabajar con nosotros en los proyectos, con lo cual para poder terminar el proyecto con éxito tenemos que ser nosotros los que hacemos todo el trabajo, es decir el que ya teníamos previsto mas el que tenían que haber hecho las empresas, y ello recibiendo a menudo menos financiación que las empresas. Créanme que estoy bastante decepcionado con muchas de las empresas con las que hemos colaborado. Tambien tengo que decir que hay algunas muy honrosas excepciones y que dichas excepciones van en aumento a medida que aumentan los emprendedores jóvenes en nuestro país pero mayoritariamente nuestra experiencia (y la de otros compañeros del mundo académico de otras instituciones) ha sido hasta ahora negativa. En resúmen, creo que el problema es mas bien la poca cultura innovadora de muchos empresarios y si esto no cambia de nada sirve tener en nuestro pais la mejor política tecnológica del mundo. Para terminar con un apunte positivo, reitero que gracias a los emprendedores jóvenes que están creando PYMES (a menudo spin-offs de universidades y centros de investigación) parece que hay signos de cambio de mentalidad y tengo la seguridad que en un futuro no muy lejano nuestra economía será mas competitiva gracias a que nuestro empresariado será, de verdad, mas innovador.
Ramón, claro que sí!! Claro que hay muy pocas empresas capaces o interesadas en innovar !! Claro que es duro convencerles de lo importante que es un proyecto de investigación para ellas!! Claro que una de las armas que muchos emplean es conseguirles subvención!! Perdona por no haberme expresado correctamente: si queremos que las empresas innoven debemos ser capaces de convencerles de lo útil que es para ellas innovar, de lo rentable económicamente que resulta. ¿Cuantos presentan un proyecto de I+D a una empresa adjuntando un riguroso Plan de Negocio justificando los resultados económicos que se pueden obtener de la inversión que se le pide a la empresa y compartiendo con ella el riesgo inherente a dicho Plan? Creo que existe un problema de lenguaje por un lado (de incomprensión mutua) y de actitud por otro (voluntad de cambiar). Si las empresas no responden los que debemos cambiar somos nosotros, no las empresas (si hablamos de servicio público claro). Recuerdo un Plan de OTRI de una Universidad española que decía: como a las empresas de mi entorno no les interesa la investigación que hacemos vamos a crear spin-offs. Así, sin mas !! También me disgusta escuchar: hagamos políticas destinadas a crear nuevo tejido productivo y que al existente, como no es capaz de invertir mucho en I+D, que le den… aire. Pero eso sí, que ese tejido que abandonamos siga pagando, como hasta ahora, los impuestos que permitieron que realizáramos toda la I+D que hemos hecho. Claro que es duro. Muy duro !!! AHORA BIEN, OJO: No tenemos por qué dedicarnos todos a lo mismo!!! Vengo insistiendo desde hace ya tiempo que sería un error obligar a nuestros excelentes científicos a que sean excelentes tecnólogos, emprendedores y gestores. BASTA YA !!! Cada uno debe elegir una especialización, trabajar duro y responder de sus resultados ante quienes les pagan. Las políticas deben, como decía antes, permitir que cada uno desarrolle lo más eficazmente su labor y estar equilibradas entre los diferentes objetivos. Que creo que pasa? Pues lo siguiente: si ahora lo que se quiere es patentar y va a haber mucha subvención para el que patente, pues ala, a patentar todo el mundo para conseguir el mayor trozo del pastel (subvención). Así escucho cosas como que el CSIC quiere ser, a la vez, Max Planck y Fraunhofer!!! Pues mucha suerte !!! E insisto (lo siento Ramón) sigo creyendo que hasta ahora las políticas han sido eminentemente científicas y no ha existido una verdadera política tecnológica que apoye a aquellos que se dedican al desarrollo tecnológico y la transferencia. Porque desde hace mucho tiempo que hay muchos trabajando con empresas…lo que pueden…, intentando que compren servicios tecnológicos, empujando a que den el salto de los servicios tecnológicos a proyectos de desarrollo tecnológico para luego intentar convencerles de que se metan en proyectos de investigación a más largo plazo y no se les ha prestado atención desde las políticas del Estado.
Para terminar quisiera comentar que creo que tenemos problemas de fondo que si no se resuelven harán inútiles los esfuerzos de tanta gente que trabaja en ciencia y tecnología y dejarán en papel mojado todas estas discusiones muchas veces inútiles. Me remito al “post” que publique hace un tiempo en este mismo Blog.
Por cierto Ramón, resumes tu comentario diciendo: “En resúmen, creo que el problema es mas bien la poca cultura innovadora de muchos empresarios y si esto no cambia de nada sirve tener en nuestro pais la mejor política tecnológica del mundo” Me pregunto: ¿de que ha servido tener una magnífica política científica a la vista de lo que esta cayendo? Por favor los argumentos deben ser diferentes a los que también justificarian una política tecnológica.
Estoy indignadísimo por el artículo del “Señorito” Lafuente. Vale que se meta con Chiquito de la Calzada (y con los que lo siguen imitando, ¡no puedorrr!); pero no le tolero que se tome a broma los Mini-Puntos. Tres Mini-Puntos son infinitamente mejor que un Punto, y cualquier mendrugo sabe eso. Uno de diez tejadines.
Gracias Mariano. La verdad es que ése sí que es un error de bulto, pero creo que de verdad, la mejor puntuación inventada en la Historia de la Humanidad han sido los gallifantes. En el próximo post prometo usarlos…
Estoy de acuerdo con lo de la cultura innovadora, la falta de innovación y la falta de nuevos proyectos de I+D en la empresa, pero… por que será?
más bien creo que cada un esta hablando de su libro, pero la empresa es la peor parada en cuanto a l tema de la I+D+i, porque hace una inversión y por tanto ya tiene un riesgo. ahora dime tu, desde lo más profundo de la I+D, cual es el riesgo que corre el CSIC o las universidades al hacer dicha I+D con el mero ojeto de publicar??
La empresa no solamente busca I+D, no le vale solamente con innovar a partir de dicha I+D u otra I+D transferida, su objeto no está en las letras, está en el rendimiento económico que percibe al comercializar su tecnología; y eso, no siempre es viable, factible o sencillo, por muy bueno que sea el producto, su I+D o bueno que sea el descubrimiento.
Si la I+D viniera subvencionada parcialmente (caso de las empresas tal y como se comenta más arriba) y no al 100% (universidades y centros publicos de I+D), quizás si sería más productivo el esfuerzo en I+D, y no habria tanto papelito(paper)archivado para el recuerdo, sinó más resultados, mayor eficiencia e incluso eficacia, y sobretodo, entendimiento con el tejido empresarial (contratante del servicio).
Y como ejemplo, el mismo expuesto en cuanto a autocitas…. creo que aún estando en la 10ª posición, estamos demasiado lejos de la productividad que aportan en paises como USA, Alemania, Gran Bretaña, Japón, etc…
La I+D actualmente es una inversión del país, pero de donde proveen los ingresos??
Quizás no solamente sea una falta de cultura emprendedora o cultura innovadora, quizás podriamos pensar que existe un gran vacío en cuanto a cultura empresarial en la I+D.
Igual es para darle dos vueltas a esto…
Respuesta a “Don Profacio” (por cierto, porqué varios usais “alias” en lugar de vuestros nombres reales…no lo entiendo):
Pues muy sencillo…en el CSIC corremos el riesgo de desaparecer si no hacemos buena investigación. Tienes que tener en cuenta que sin buenos resultados (no solamente “papers” sino “papers” con impacto, transferencia de tecnología, proyectos con empresas, etc.) no cumpliremos con nuestros planes estratégicos (si, si, tambien los tenemos y son seriamente evaluados por parte de una comisión de personas de fuera de España) y por consiguiente no obtendremos nuevas plazas de investigadores, ni nuevos proyectos ni nuevas becas, etc. con lo que nuestros institutos de investigación corren el serio riesgo de desaparecer. Además, la comisión evaluadora puede de hecho recomendar a la presidencia del CSIC el cierre de un centro. Como ves, las cosas han cambiado mucho en comparación con lo que ocurría hace 20 años (o menos). Me temo que hay un desconocimiento supino de como funciona actualmente la investigación científica en España, tenemos que competir muchísimo para conseguir financiación para nuestros proyectos ya que ni el CSIC ni la mayoría de las universidades financian los proyectos de investigación y solamente con buenos resultados tenemos la posibilidad de seguir obteniendo dicha financiación (proyectos europeos, del plan nacional, d etransferencia, etc.). En definitiva, tambien se nos exige rendimiento y no solamente “papers”.
Atentamente
Ramon López de Mántaras
A pesar de que ya anuncias que no vas a contestar (yo también creo que el tema esta muy debatido) me gustaría en primer lugar darte la enhorabuena por tus éxitos. Yo no he creado ninguna empresa. En segundo lugar indicarte que yo hablaba de políticas, no de la actuación de las personas o de determinadas instituciones. Yo no te estaba pidiendo que cambies ni mucho menos !!! Cada uno debe hacer lo que mejor sabe hacer y si además lo hace bien ser premiado. Intentaba compartir una visión más general de las políticas con ánimo de escuchar opiniones diversas y enriquecer las mías. En ningún momento pretendía decir que lo que el IIA hace esté mal (por Dios, no os conozco tanto!!!) Sigo preocupado por el enorme número de empresas que no innovan y creo que desde las políticas debería poder hacerse algo para ayudarles a hacerlo. No creo que se haya hecho mucho… Hasta otra!
Disculpa que no me identifique…
pero creo que eso es un grave error de los “paperianos”, dado que el nombre no significa nada, lo que importa es la idea y contenido.
por lo que comentas del CSIC, yo tbien trabajé en uno de sus centros. Y que quieres que te diga… te invito a conocer el mundo de la empresa privada; entenderás lo que significa eficiencia, eficacia y rendimiento de los resultados con otro punto de vista (un punto de vista más real).
Y por último, disculpame si generalizo, pero la distancia entre ente publico y privado es abismal, por mucho que les pese a algunos.
Muchos de los que ahora trabajamos en el CSIC y la investigación pública, hemos trabajado antes en la privada y, verdaderamente, en todas partes cuecen habas. En un contexto como la actual crisis económica, creo que ha quedado demostrado cómo manejaban muchas empresas términos como la eficiencia, eficacia y rendimiento.
Paperiano? te informo que estoy en el orígen de la creación de dos empresas, he trabajado en el sector privado, y resultados de mis investigaciones están integrados en software de data mining en España y en el extranjero. Éste es mi último comentario a quien no se identifica ya que normalmente no suelo responder a llamadas y cartas anónimas.
Ramon López de Mántaras
Antetodo, Ramón, mil disculpas si te he ofendido con mis palabras, no era para nada mi intención, dado que siempre he tenido un punto de mira generalista. y como tal, comprenderás que el ejemplo que has expuesto (científico+tecnólogo+emprendedor) es la excepción.
Por otro lado, creo (de nuevo) que la identificación en un medio como internet no es necesaria, donde el objeto es compartir información, pero siempre estoy abierto a hacer nuevos amigos, por supuesto.
Finalmente, agradecerte tus palabras porque han sido muy provechosas y han alimentado de manera muy vitamínica a este debate, que por desgracia, se quedará en esto…
y termino tal y como comenzó este debate…
I+D lo mismo.
Iñigo,
De hecho uno de los motivos por los que salieron dos empresas spin-offs de mi Instituto era precisamente para dar salida, y por lo tanto aportar a la sociedad, a resultados nuestros. No hay nada malo en ello, creo. Creo que es un problema generacional ya que los nuevos jóvenes emprendedores no tienen la mentalidad de los de hace 10, 20, o más años o sea que soy optimista en cuanto al futuro. Las empresas que actualmente no innovan y dejan de ser competitivas me temo que tendrán que desaparecer sobre todo teniendo en cuenta que hoy día la competencia no se limita a 50 Km a la redonda! Si la sempresas no cambian mi Instituto no tendrá mas remedio que colaborar con empresas de otros paises (de hecho ya ha ocurrido) pero lo que no acepto lo que dices de que: “Si las empresas no responden los que debemos cambiar somos nosotros”. Ya sería el colmo que los que estamos haciendo bien los deberes tengamos que cambiar y si embargo los que no hacen bien sus deberes deban seguir igual. En el IIIA hemos demostrado que es posible ser a la vez científico (papers con impacto medio superior al doble de la media mundial en Informática), tecnólogo (a través de nuestra UDT: Unidad de Desarrollo Tecnológico), y emprendedor (creación d edos empresas que actualmente dan trabajo a unas 150 personas) o sea que si que es posible combinar estos tres aspectos con gente brillante y, eso sí, muy trabajadora.
Cordialmente
Ramon López de Mántaras
PS. Lamentablemente, no es por falta de interés sino por falta de tiempo, éste es mi último comentario en este Blog. Ha sido un placer!
Me da que este hilo está algo muerto a estas alturas pero soy algo nuevo en esto y tengo curiosidad. ?no hay una especie de índice que plasma número de publicaciones con referencias con importancia del journal publicado? Algo así como h.
Andres, en esta página http://www.scimagojr.com/ podrá encontrar el ranking de publicaciónes científicas con más de 200 países y además puede encontrar un ranking de los journals que más publican y de donde son.
Entiendo que esto no llegue a cubrir las espectativas de su pregunta pero puede aportar un poco.
Saludos
Gracias Feditblog,
Por lo que veo el con respecto al H index vamos mejor que china pero en puesto 12. Y que a pesar de ser lo más aceptado dista de ser lo más exacto (indice h-b, indice g,…). Gracias por el artículo y gracias por los comentarios. Muy instructivos.
Andrés
Le felicito por su artículo porque abre un debate muy interesante.
Vivimos en un pais que no distingue entre Ciencia y Tecnologia y asi nos luce el pelo.
No he visto palabra peor utilizada que la palabra Innovacion en España que sin ser una actividad se pone al lado de la I de Investigacion y de la D de Desarrollo como si lo fuera. Si Schumpeter levantara la cabeza y viera como utilizamos la palabra Innovacion diria que los españoles hemos perdido la cabeza aunque la verdad es que nunca la tuvimos en su sitio.
No se a quien hay que decirle que la Innovación se produce cuando se realiza un desarrollo tecnologico y se fabrica un producto que al comercializarlo tiene exito en el mercado. Sin Ciencia puede haber Innovación pero sin Tecnología no porque sin exito en el mercado no hay Innovación. El colmo del mal uso es llamarle al Ministerio Ciencia e Innovación en lugar de Ciencia y Tecnología
Es España tenemos tanto paro porque no fabricamos suficientes productos. Despreciamos la Técnica cuando las maquinas se hacian casi sin Ciencia en los siglos XVIII y XIX y no creamos el clima que hizo necesaria la investigacion científica para mejorar el rendimiento de los productos. Ademas, al no fabricar productos nuesto PIB nos impidió dedicar recursos suficientes a la investigación básica y eso fue un pez que se mordió la cola.
Lo peor es que parece que entre los que cortan el bacalao se ha propagado un virus que al inocularlo hace que las personas se convenzan de que sin Ciencia no hay Innovación. ¿Será por eso que se graduaron en España tan pocos ingenieros en los primeros 70 años del siglo XX? A alguna mente preclara le oi decir hace unos años que España no necesitaba ngenieros.Hoy se dice en voz baja que un ingeniero es un cientifico y con todos los respetos para el que lo dice se nota que no ha desarrollado ningun producto en su vida profesional.
El resultado es que nuestras centrales hidroelectricas las hicieron llave en mano los ingleses y los suizos, nuestras centrales nucleares los franceses y en las instalaciones de energia eólica solo es española en general la estructura metalica.
Hay que decir bien alto que sin desarrollo tecnologico no se puede alcanzar la Innovacion por mucha Ciencia que se posea. A los ingenieros españoles, sobre todo a los que trabajan en la Universidad hay que decirles bien claro “Señores mas prototipos y menos articulos” y que eso se refleje en la valoración de su curriculum.
¿ Porque sera que los americanos escriben tantos libros tecnicos entre profesores dedicados en exclusiva a la universidad y tecnicos de la industria que colaboran en las tareas docentes?
Me he extendido demasiado.
Espero haber contribuido al debate.
Un saludo
[...] mundial en cuanto a publicaciones científicas. Es un dato cierto. Nadie lo niega. Y sin embargo, nuestras publicaciones no se leen tanto. Pese a publicar bastante el impacto de lo publicado es menor de lo que debería ser. Curiosamente, [...]